Siempre hay algún momentos de tu vida que vas a recordar hasta el día de tu juicio final.
Esos momentos vividos con tus amigos, que cada vez que los recuerdas, te entran ganas de reír o llorar de felicidad...
También están los momentos de los que no podríamos arrepentir, pero no lo hacemos porque a la hora de la verdad piensas, ¡AQUÍ NO HA PASADO NADA! Que ha sido una tontería grandísima. Esos momentos vividos con tus amigos, que cada vez que los recuerdas, te entran ganas de reír o llorar de felicidad...
Y lo añades a anécdotas para recordar dentro de tropecientos años.
Esos momentos son los que nos hacen vivir el día a día.
¿No crees?
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